Desde Windhoek a Bad Homburg

En febrero, Indileni Munghono (25, izquierda) y Theresa Ndala (26, derecha), de Namibia, comenzaron a trabajar en dos guarderías (Kitas) de la ciudad de Bad Homburg. Son las primeras educadoras de Namibia que trabajan en Hesse. Dentro de un año obtendrán su reconocimiento como «profesional cualificada en centros de día para niños». En Windhoek, ambas estudiaron «Early childhood education» hasta el Bachelor y adquirieron una primera experiencia profesional.

Sin embargo, en Namibia, a diferencia de aquí, hay muchas educadoras/es bien formadas/os y muy pocas vacantes. Por ello, estas dos jóvenes se decidieron por nuestro programa y durante siete meses aprendieron alemán a diario de forma muy intensiva en el Goethe-Institut de Windhoek. «Para nosotros es un gran enriquecimiento contar con educadoras/es de distintos países en nuestros equipos», afirma Eva Jethon, jefa de departamento de guarderías (Kitas) de la ciudad de Bad Homburg. «Queremos diversidad en nuestras guarderías (Kitas)», añade. La ciudad de Bad Homburg también acusa la escasez de personal cualificado en las Kitas. Desde 2020 ha contratado en total a 24 jóvenes de otros países; la ciudad continuará con este modelo. «Tienen una formación muy buena y aportan una gran motivación, además de empatía y un gran aprecio por los niños y las familias.»

Indileni Munghono y Theresa Ndala cuentan que les gusta mucho que en Alemania las Kitas no se consideren una etapa preescolar. «En Namibia hay un plan de estudios para todo el año de la guardería, que debemos cumplir. Allí, las educadoras son maestras para niños pequeños. Pero aquí cada niño puede decidir libremente a qué quiere jugar o qué quiere hacer manualidades. Se respetan los deseos de los niños. Aquí se parte de la base de que los niños aprenden mejor jugando. Eso me gusta más», dice Theresa Ndala.

Ahora, las dos jóvenes trabajarán durante un año como «profesional en proceso de reconocimiento» («Fachkraft in Anerkennung»). En ese periodo contarán con el acompañamiento de una tutora de prácticas. Al final recibirán un certificado en el que su titulación universitaria de su país de origen se reconocerá como equivalente a la formación alemana de educadoras/es.

¿Echan de menos su país? «A mi familia sí, Namibia no», dice Theresa Ndala. «Mi padre está orgulloso de mí y me ha apoyado. Se alegra de que aquí pueda ejercer mi profesión.» Pero también hay algo que ambas echan de menos: la carne a la parrilla. En Namibia hay una gran variedad de tipos de carne de animales como avestruces, antílopes, antílopes órice, corderos o res. Ambas opinan: «La carne alemana no está tan rica, pero la salchicha está bien. Y la gran variedad de tipos de chocolate nos ha sorprendido.»

(Foto: Helmut Fricke)